Mastercard: Panamá está listo para la plena inclusión financiera

La adopción de soluciones financieras digitales en Panamá ha alcanzado un punto de madurez que posiciona al país frente a una oportunidad sin precedentes para acelerar su desarrollo económico. 

De acuerdo con el nuevo estudio «Estado de la Digitalización y la Inclusión Financiera 2026«, presentado por Mastercard, el 81% de los consumidores panameños ya utiliza activamente métodos fintech o herramientas digitales, una cifra que corre casi a la par del uso de la banca tradicional (87%). 

Con una población altamente familiarizada y confiada en el entorno transaccional electrónico , el ecosistema local se encuentra listo para dar el siguiente paso estratégico: expandir la red de aceptación comercial para dinamizar de forma definitiva la salud financiera de las personas y las pequeñas empresas.

Los motores de la vida digital diaria en Panamá

El reporte de Mastercard revela que los pagos digitales ya no son una tendencia emergente, sino una norma consolidada en las transacciones esenciales de la vida diaria en el país. 

Durante la presentación del informe, Soledad Rovira, Country Manager de Mastercard para Panamá y Belice, explicó que la dinámica comercial demuestra que «los consumidores están listos y la gran oportunidad que tenemos hoy es cerrar la brecha de aceptación». 

Según la vocera, «Panamá muestra una alta adopción digital y una gran confianza por parte del consumidor, por lo que el desafío actual es principalmente de aceptación; es decir, que existan más lugares donde un cliente que desea pagar digitalmente pueda efectivamente hacerlo».

Actualmente, este avance transaccional está impulsado por tres modalidades clave dentro del territorio nacional:

  • Transferencias basadas en cuentas bancarias: Se consolidan como el método de pago digital más utilizado, con un 67% de los consumidores empleándolas en los últimos seis meses. Sus principales casos de uso son el envío de dinero a familiares y amigos (49%) , compras en comercios o vendedores informales (32%) , pago de servicios de transporte compartido (31%) y la liquidación de facturas del hogar (26%).
  • Tarjetas de débito: Utilizadas por el 63% de la población para sus pagos cotidianos, actúan como el gran catalizador en categorías de alta frecuencia como compras en supermercados (35%) , consumo en restaurantes y cafeterías (31%) y transacciones de comercio electrónico (29%).
  • Billeteras electrónicas: Registran una adopción sólida, siendo utilizadas por el 47% de los consumidores panameños.

Esta transición hacia lo digital se sustenta en una sólida base de seguridad y fiabilidad. El 90% de los panameños recomienda abiertamente el uso de pagos digitales y un 87% confía en que estas plataformas protegen de manera segura su dinero y sus datos personales. 

Quienes eligen estas alternativas valoran principalmente el ahorro de tiempo (68%) , la rapidez y eficiencia en los procesos (55%) y una mayor sensación de seguridad (40%).

El camino hacia la expansión comercial y el crecimiento de las MiPYMEs

Dada la alta disposición del consumidor, la próxima fase de la inclusión financiera no reside en generar demanda, sino en fortalecer la infraestructura de aceptación en el tejido empresarial de menor escala. 

Rovira aclaró que el escenario actual «no responde a una falta de demanda, sino a la necesidad de cerrar la brecha de aceptación en las PYMEs y los pequeños comercios». En este sentido, persiste una desconexión entre la preferencia del usuario y la capacidad de cobro de los establecimientos: El 48% del gasto de consumo personal en Panamá todavía se realiza en efectivo.

Asimismo, el 62% de los panameños reporta que se ve obligado a usar dinero físico al menos una vez al mes aun cuando preferiría pagar digitalmente , y el mismo porcentaje ha tenido que abandonar una compra por la falta de medios electrónicos en el punto de venta.

La gran ventana de oportunidad se concentra en las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPYMEs), que representan el 97% del sector corporativo registrado en Panamá y aportan el 17% del Producto Interno Bruto (PIB). 

Actualmente, solo el 21% de estas empresas acepta pagos con tarjeta , lo que se traduce en una densidad transaccional de apenas 19 terminales de puntos de venta (POS) por cada 1,000 habitantes. Si se compara con mercados de adopción digital similar, como Costa Rica — que cuenta con 32 terminales POS por cada 1,000 habitantes —, el potencial de expansión de la red de cobros panameña es masivo.

Al profundizar en el impacto para las empresas menores, Rovira advirtió que para una micro o pequeña empresa, la falta de cobro electrónico «no únicamente significa perder ventajas competitivas o clientes semanalmente, sino que también limita su historial transaccional, el cual es vital en el sector financiero para acceder eventualmente a líneas de crédito, continuar invirtiendo y escalar su crecimiento». 

Los datos respaldan esta visión: El 89% de los pequeños empresarios considera que los pagos digitales son una herramienta clave para crecer , el 66% afirma que su negocio no existiría en el entorno actual sin ellos y, por el contrario, el 62% de quienes aún no los implementan confiesa perder clientes cada semana debido a esta limitante.

La Country Manager de Mastercard destacó este cambio de paradigma integral:

«La participación digital en Panamá ha alcanzado un nuevo nivel, y la inclusión ya no se trata solo de incorporar a las personas al sistema financiero, sino de asegurar que el sistema funcione para ellas en su vida diaria». «Desde pagar las compras en una tienda o un café, hasta trasladarse o administrar los gastos del hogar, el foco debe estar en hacer que los pagos digitales funcionen de forma confiable en los momentos que más importan».

Cooperación colectiva y soluciones accesibles

Para desbloquear el verdadero potencial económico del país, Mastercard apunta a derribar las barreras tradicionales de acceso mediante soluciones de menor complejidad y costo. Con respecto a la estrategia para consolidar este ecosistema, Rovira fue enfática en que «esto no lo resuelve una sola institución; es un esfuerzo colectivo y de ecosistema». 

Según detalló, se requiere un trabajo conjunto en el que «los bancos provean infraestructura y escala, la infraestructura global aporte conectividad, las fintechs inyecten innovación y experiencia con soluciones de bajo costo, y los reguladores garanticen la interoperabilidad segura».

Tecnologías como Contactless (pagos sin contacto), Click to Pay y Tap on Phone — que permite convertir cualquier teléfono inteligente en un terminal de cobro inmediato — están diseñadas para facilitar el ingreso de trabajadores independientes y comercios de barrio al flujo digital formal. 

El éxito de esta colaboración permitirá avanzar con paso firme hacia el compromiso global de Mastercard de conectar y proteger a 500 millones de personas y pequeñas empresas en su camino hacia una salud financiera duradera para el año 2030.